La primera vocación femenina de la Iglesia

"La virgen consagrada es constituida signo escatológico de la Iglesia esposa."
(Ecclesiae Sponsae Imago, 2018)

Consagrada en el mundo,
no separada de él

        La secularidad como parte esencial de su vocación

Las vírgenes consagradas no abandonan el mundo para ir a Dios. Van a Dios desde el mundo y vuelven transformadas desde Él hacia Cristo.

  • No son monjas, son laicas que viven en medio del mundo.
  • No tienen superioras ni conventos, dependen de su obispo
  • Su vocación nació en el s. I y se recuperó en el s. XX
  • Son imagen de la Iglesia, Esposa de Cristo

Mujeres en el corazón del mundo

Vida de hogar
No hay convento 

Viven entre todos, compartiendo las alegrías y desafíos de cada día. Su hogar se convierte en un lugar donde Dios habita y su amor se hace visible.

Son consagradas
Como esposas de Cristo

Han respondido a una llamada única: pertenecer enteramente a Cristo. Su vida testimonia que el amor de Dios puede colmar plenamente el corazón humano.

Dependen del obispo
No tienen superioras

La Iglesia las confía al cuidado de su obispo. Desde esa relación de comunión y libertad, sirven allí donde Dios las ha sembrado.

Son signo de la Iglesia
Imagen escatológica 

Su consagración recuerda al mundo un destino más grande que esta vida. Son un signo silencioso de la esperanza que no pasa y del amor que permanece para siempre.

El Ordo Virginum en el Ecuador

El Ordo Virginum está presente en siete diócesis del Ecuador. Son mujeres de distintas regiones, profesiones y espiritualidades, unidas por el mismo amor esponsal a Cristo y por el vínculo con su obispo diocesano.

¿Sientes que Cristo
te llama a ser su esposa en el mundo?

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